Felipe Joui
Cientista político
La semana pasada Sebastián Piñera estuvo de viaje por los Estados Unidos, no es un secreto que estuvo en seminarios y convenciones y reunido con asesores financieros para investigar un poco más sobre sus opciones de separar sus negocios con sus aspiraciones presidenciales.
Si bien no se ha lanzado una candidatura oficial, ni el partido RN ha dado una versión final de parte de la directiva, se puede decir que Sebastián Piñera ya está tanteando terreno en su carrera hacia las próximas elecciones. Esto por los resultados de la última encuesta CERC que lo señala como el político con más futuro, subiendo 3 puntos en comparación a diciembre, por las últimas apariciones en los medios, siendo la noticia su viaje a Estados Unidos. Este domingo estuvo de invitado a importantes programas de actualidad y opinión política como son Estado Nacional (TVN) y Tolerancia Cero (CHV), donde los temas apuntaban a la posible nueva candidatura del empresario y la secularización de sus intereses privados con los públicos o en otras palabras económicos y políticos.
En las elecciones pasadas Piñera alcanzó un 47% de los votos y no logró ser electo. Una de las conclusiones claras fue que no se produjo el trasvasije del 100% de los votos de Lavín al candidato de RN, lo que demuestra que hay un sector de derecha que no apoya a Piñera -Sería bueno sondear esa característica en el presente y con el escenario actual para ver si se mantiene-. Este sector seguramente no ve las buenas intenciones del empresario, ni ve con buenos ojos su condición de millonario (el 3ro más acaudalado de Chile según Forbes 2007). Además que como la gran mayoría de los políticos o personajes que han estado expuestos a la opinión pública por tanto tiempo, también tiene tejado de vidrio en algunos temas, y la gente no se olvida del escándalo Piñeragate, el del espionaje telefónico con Evelyn Matthei.
Por otro lado, los que creen en él reconocen su condición de empresario exitoso que lo ha llevado a tener la mayor fortuna número 799 del mundo (Forbes 2007). Piñera alega que tanto Lagos como Bachelet han prometido una “ley de regulación” que no sólo se aplica a su caso (es más, en estos momentos Piñera no tiene cargo público alguno) sino que también a muchos diputados y senadores que tienen negocios privados. Piñera nos habla que su interés en la presidencia va por que el país necesita una inyección de emprendimiento para aprovechar la oportunidad única que vive y va a vivir por un tiempo, oportunidad que tiene tres características o factores: Crecimiento mundial del cual Chile se beneficia y no puede quedar atrás, tratados de comercio que el país ha logrado en los últimos años, de estas dos características se puede deducir la tercera, que es resumir el auge mundial y de muchos países que han estado logrando cosas importantes, Chile también puede aprovechar y no debe quedarse atrás.
Para estos propósitos Piñera señala “que se desligará de toda actividad privada”, señala también que desde que está en el mundo de la política ha dejado de lado la parte privada y se ha dedicado al servicio público (cuestionable si en ese tiempo consiguió los directorios de LAN, CHV y Blanco y Negro por nombrar los que se me vienen a la cabeza), que de no haber ley de regulación (que es el escenario más probable) “tomará todas las medidas necesarias” para desentenderse de sus negocios, medidas que son básicamente tres: Fideicomiso ciego (un directorio que se haga cargo de sus negocios), invertir fuera de Chile y hacer inversión en rentas fijas. Las dos primeras catalogadas de cuestionables o insuficientes, con buenos argumentos por cierto, por uno de los panelistas de los programas donde estuvo Piñera el domingo.
De lo anterior se pueden desprender dos visiones que surgen del debate de la relación entre poder político y poder económico y si son o pueden ser compatibles, o no:
Por un lado los que apoyan al empresario creen sus propuestas de servicio público, ven en él un hombre exitoso y emprendedor, y lo más importante ven a alguien con suficiente riqueza como para querer buscar algún beneficio propio y que en verdad sus intenciones son sinceras para el bien del país, ya que no necesita valerse de los intereses estatales para alimentar intereses personales (tema recurrente en los gobiernos de la Concertación).
Pero por otro lado (incluido un sector importante de la derecha) hay quienes ven desconfianza y entienden que “no hay techo”, que siempre se puede tener más y que es muy difícil poder separar las riquezas personales del servicio público y no utilizar información privilegiada que da un alto puesto, en este caso el mas alto que pueda haber, para beneficio personal.
Creo que claramente éste es el debate que debe solucionar Piñera, y convencer a la ciudadanía de sus intenciones y que sus métodos para separar estos dos temas son afectivos e infalibles y desmarcarse de su rol de empresario, solo así conquistará a los indecisos y al sector de la derecha que no cree en él ni siquiera como mal menor. Manejarse sin errores comunicacionales, liderando las votaciones de opinión publica, pero evitando la sobre exposición dado que quedan 3 años del gobierno actual todavía. Estas son las principales tareas que debe superar de buena manera para llegar a La Moneda.
